CARTAS AL DIRECTOR / LA LINEA DIGITAL

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Lo conocimos el verano pasado. Apareció como suelen aparecer las personas sin hogar, quizás avisado por algún compañero: “por las noches Cáritas nos da de cenar”, buscando Café (un plato caliente, ropa, agua…); sin embargo en Francisco José descubrimos desde el principio que le tiraba más la palabra Calor(diálogo, escucha, comprensión, cariño, ternura…). Se nos abrió de una forma espontánea y sincera, cosa anormal porque lo lógico es que en un primer encuentro con estas personas la reserva esté presente, con el contacto continuo es cuando surge la intimidad y la confianza, como en el resto de los mortales.

Allí, en la plaza donde se encuentra la estatua de Camarón, junto al “aQa” nos contó en un santiamén su vida y su situación. No hicieron falta preguntas, Francisco José era soldador, trabajó en la Costa del Sol, su vida transcurría plácidamente, un buen sueldo, su coche, su piso… y de la noche a la mañana ¡¡boom!! la crisis le  estalló, al paro como tantísimas personas. Pasó el tiempo y las ayudas económicas se terminaron,   se puso a buscar trabajo con el resultado que pueden imaginar.

El banco se quedó con el piso, vendió el coche… el desastre. No tuvimos más remedio que creerlo porque la historia era tan verosímil y tan real en estos tiempos…, además “si la cara es el reflejo del alma” en su rostro no se vislumbraba el más mínimo atisbo de mentira o falsedad todo lo contrario: dolor, pena y añoranza de aquellos tiempos. A la vez que una gratitud inmensa por la ayuda recibida. Era una persona muy agradecida, buena gente y con gran educación.

Estuvimos viéndolo, mas o menos, un mes y siempre con la misma actitud, os decimos de corazón que era una auténtica congoja el dejarlo cada noche; pero allá por el mes de octubre, a principios de otoño desapareció, no supimos más de él. Esto es tan normal en la vida de las PERSONAS SIN HOGAR; vienen, van; aparecen, desaparecen que no nos extrañó. De todas formas a sus compañeros que acudían puntualmente a la cita de Café-Calor, sobretodo a José Carlos, siempre le preguntábamos: “No sé, ha encontrado una habitación en el Junquillo…”, “lo veo poco…”, “es muy reservado…”, “no comenta nada…”

Pasaron los meses sin tener noticias; mas de improviso volvió a mantener contacto con nosotros, el miércoles, día 8, se le acercó a un sacerdote, que participa en nuestras salidas nocturnas, le pidió dinero para cenar, lo subió en el coche y lo llevó al Hospital Municipal, uno de los centros de atención, allí fue recibido y atendido con gran alegría ante su reaparición.

El jueves, día 9, se le atendió en la puerta del CEA, estaba  junto a nuestra amiga África, la agredida. Como es natural nos alegramos mucho de verlo y de encontrarlo de nuevo. Su aspecto había empeorado, delgadísimo y en el rostro la señal inequívoca de que algo “extraño” se estaba inyectando, en sus ojos se veía nítidamente el horror de su vida y una vez más el Calor prevalecía sobre el Café.

Situación límite, no encontraba su sitio en la vida, muy mal de ánimos, sin trabajo, días interminables… para colmo de males, indocumentado, había perdido el DNI. Como pudimos lo consolamos e intentamos ayudarlo, el DNI tiene arreglo empezaríamos las gestiones, aquí tienes una manta, mañana, viernes te traeremos los guantes de lana, no faltes ninguna noche… La despedida, los que lo asistimos aquella noche, creo que no la olvidaremos en la vida, dos gruesos lagrimones corrían por sus mejillas, con lágrimas en sus ojos nos dijo adiós.

No hemos vuelto a verlo más, el martes, día 14, por la noche un frío mensaje en el móvil nos dejó helados: “Os informo que Francisco José ha fallecido hoy de una posible sobredosis o adulteración. Recemos por  su alma”. En la soledad de su actual vida encontró la muerte.

El motivo de esta carta es volver a dar a conocer la situación de nuestros amigos de la noche,  ¡Ya está bien!

¿Hasta cuando vamos a tener que seguir viviendo estas situaciones? Son PERSONAS, y PERSONAS que necesitan más ayuda que nadie. ¿Por qué no nos ocupamos más de ellas? ¿Por qué miramos a otro lado?  ¿Por qué tienen que morir solas? ¿Por qué, por qué, por qué…? Ayer, José Antonio; hoy, Francisco José; mañana, ¿quién?, porque seguro que habrá un mañana si no se pone remedio a la situación de las PERSONAS SIN HOGAR. Apelamos a las personas de noble corazón, por favor, ayúdennos a poner remedio a la tristes noches de estos seres humanos tan dignos, o más que  cualquiera de nosotros.

Querido Francisco José: En primer lugar decirte que sentimos enormemente no haber hecho más por ti, nunca imaginábamos que ibas a terminar así, nuestro gran consuelo es que ya te encuentras en las amorosas manos del Padre y que el regazo maternal de María te acoge. El Salmo 33, hoy, se hace realidad en ti: “Cerca está el Señor de los de quebrado corazón, salva a los de espíritu abatido. Innumerables son las desgracias del justo, pero Dios de todas las libera. Todos sus huesos guarda, no será quebrantado ninguno solo”.

Francisco José, nuestro querido amigo, descansa en paz.