PILAR HERNÁNDEZ / DIARIO DE CÁDIZ
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Juan Carlos Brea habla de los años que ha estado como párroco de Nuestra Señora de Lourdes, en un barrio del que destaca la hospitalidad de sus vecinos

El padre Juan Carlos Brea

Ha estado casi una década como párroco de Nuestra Señora de Lourdes, en Puntales, y ha sido testigo del gran cambio que se ha producido en el barrio. El Obispo ha nombrado a Juan Carlos Brea párroco de San Servando y San Germán y él se va de Puntales con sentimientos encontrados. Por un lado, con tristeza por dejar el destino en el que más tiempo ha estado y, por otro, con esperanza y alegría ante la nueva tarea encomendada.

Este sacerdote llegó a Puntales en septiembre de 2002 y se encontró “un barrio pequeño y humilde, y una comunidad viva, abierta, acogedora”. Afirma que desde el principio se sintió muy a gusto porque los vecinos son muy hospitalarios. “Estos nueve años y medio he sido muy feliz”, asevera, y cuenta que en el tiempo que ha estado allí, “el barrio ha ganado mucho. Hay más servicios y se ha abierto a la ciudad. Pero se mantiene el mismo estilo, en cuanto a vivir la comunión y la fraternidad”. 

De Puntales destaca que es “un barrio con olor a pueblo en el sentido positivo, porque todo el mundo se conoce. La parroquia está muy integrada en el barrio y la gente es muy participativa”. Explica que allí hay mucha relación entre la parroquia y el colegio, y también con la asociación de vecinos, con la congregación de religiosas del Amor de Dios e incluso con el Club Alcázar, con motivo de la celebración del triduo de la Virgen del Carmen. “Existe mucha interconexión entre todos”. 

Señala que la iglesia está abierta todos los días, “y eso favorece que la gente participe”. 

Juan Carlos Brea habla de los problemas que tiene el barrio: “El paro, la vivienda y la falta de recursos”. Y expresa que “en estos momentos tan complicados, todos los grupos parroquiales, y especialmente Cáritas, están dando el do de pecho para ayudar a todas las personas. Se están desviviendo por el barrio y todos estamos colaborando”. 

Considera que en Puntales ha vivido una experiencia muy positiva de comunicación y comunión. De su gente destaca “la capacidad de acogida y la hospitalidad. Es muy familiar y cercana, esto se percibe desde que uno llega”. 

Y afirma que es un barrio muy desconocido. A Puntales hay que ir, porque no coge de paso, y los que están allí participan todos en todo. Son gente abierta que conoce bien la ciudad porque hay que salir para cualquier cosa. Sin embargo, el resto de ciudadanos no conocen Puntales. Quizás ahora con el nuevo paseo llegue más gente hasta allí”.

El pasado domingo se presentó ante sus nuevos feligreses del barrio de la Laguna. A las doce del mediodía tomó posesión como párroco de San Servando y San Germán con presencia del Obispo, y ahora empieza una nueva etapa sin olvidar, seguro, la casi una década que ha pasado en Puntales.