JESÚS A. CAÑAS / LA VOZ DE CÁDIZ

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  • El Grupo Jale, ahora depositario de la talla que se conserva en el Hotel Monasterio de El Puerto, está dispuesto a que regrese
  • El Obispado muestra su interés por la vuelta al templo de una imagen vendida en los años 70
La imagen se conserva en la actualidad en el Hotel Monasterio. :: E. G.

Pocas veces una imagen encerró una historia tan intensa a sus espaldas. Puro arte genovés de mediados del siglo XVIII que cayó víctima de un expolio en el Oratorio de San Felipe Neri. La imagen del San Juan de Nepomuceno habla de arte, iconografía y devoción de forma manifiesta. Pero su presencia en el Hotel Monasterio de San Miguel de El Puerto cuenta unos hechos bien recientes y más ocultos de desapariciones patrimoniales en las iglesias gaditanas de los años 70. Toda una historia de ida y que ahora podría ser también de vuelta. Y es que el Obispado de Cádiz estudia su regreso, envuelto en una maraña legal que no empaña el optimismo de que sea una de las pocas imágenes desaparecidas del Oratorio de las que se sabe su paradero exacto.

La talla se conserva actualmente en el hotel cerrado desde la semana pasada por el impago de Jale al propietario del inmueble. Forma parte de los bienes que eran pertenecientes a la empresa y que ahora están embargados por la Seguridad Social y que tienen como depositario a José Antonio López Esteras. Una situación legal que no es desconocida para el propio Obispado. De hecho, el vicario general de la Diócesis, Guillermo Domínguez Leonsegui, explica que el Obispado «entró en contacto con la empresa para negociar su vuelta». «Nos interesa que regrese, podría volver en depósito», matiza. De hecho, el propio López Esteras explica que el Obispado se puso en contacto con él «con la idea de que la imagen estuviera en el Oratorio para el acto de inauguración con los Reyes». Incluso, Esteras también dibuja la posibilidad apuntada por Leonsegui: «Yo les ofrecí mi disponibilidad a que la trasladaran para que estuviera en el Oratorio en depósito si ellos se encargaban del transporte. Incluso llegué a llevar la carta que el Obispado me envió a los Juzgados para informar del movimiento».

Los trámites no llegaron a fructificar para la cita del pasado mes de marzo, pero López Esteras mantiene su disposición mientras que Leonsegui también mostró ayer mismo su predisposición a hacer lo posible para este traslado. La imagen regresaría al Oratorio en depósito, mientras se produce una resolución judicial que se puede dilatar años y que podría llevar a la imagen a una subasta pública.

Así las cosas, se hace factible que el regreso calme un deseo expresado por distintos colectivos y expertos en patrimonio de la ciudad, como es el caso de la asociación Cádiz Ilustrada. La vuelta del San Juan haría posible ver al santo en la predella del retablo de la dolorosa del Oratorio de San Felipe, justo enfrente del Sagrario. La imagen salió del templo en los años 70 en una venta clandestina, como explica José Miguel Sánchez Peña en su libro ‘Escultura genovesa’. Fue en los años en los que una reforma en el templo provocó una airada protesta de distintos colectivos e instituciones.

El expolio de un templo

De hecho, en esos años el templo perdió cuatro imágenes de las hornacinas del retablo mayor, una talla de un San Felipe, el propio San Juan, el ajuar de la dolorosa, la baranda del altar, las rejas de las capillas, los confesionarios de caoba, una capilla completa que había en la sacristía o el púlpito. De todo este patrimonio perdido, se conoce el paradero del San Juan de Nepomuceno.

La imagen era depositaria de la gran devoción que existía en la ciudad por esta advocación, patrón de la Infantería de Marina desde 1758. La talla que representa al santo ingrávido en plena apoteosis se conserva en buen estado aunque ha perdido parte de sus atributos. De hecho, en su mano izquierda portaba un crucifijo al que miraba. A su alrededor, en la nube, cuatro ángeles hacían referencia a la vida del santo al ofrecerle una mitra y otro se llevaba la mano a la boca en señal de silencio (según la leyenda, fue martirizado por negarse a romper el secreto de confesión). De estas cuatro pequeñas imágenes se conservan tres en posesión de la cofradía de Luz y Aguas que cada año salen en el frontal del paso de misterio. Ahora, el tiempo y la voluntad dirán si es posible ver al santo en su lugar original y del que nunca debió salir.