ANA M. FOPIANI / EL MUNDO

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  • El Obispado de Cádiz prescinde de la congregación de las hermanas
  • Cede la gestión a una entidad laica y las monjas dejan la residencia
  • Las familias de los residentes rechazan esta transformación
La residencia que gestionan las Carmelitas de la Caridad en San Fernando. | C. Zambrano
La residencia que gestionan las Carmelitas de la Caridad en San Fernando. | C. Zambrano

Las hermanas de la Caridad Josefina, Manuela, Elvira Y Rosario hacen las maletas. Son las últimas de una congregación que durante 145 años ha atendido la residencia de ancianos San José -antes hospital de caridad- en el municipio gaditano de San Fernando.

Se van “forzadas”, según los familiares de los residentes, después de que el Obispado de Cádiz y Ceuta haya sometido a las hermanas a una particular ‘regulación de empleo’, que ha desembocado en un cambio en la gestión de la residencia, que pasa a ser de carácter laico.

Los familiares de los ancianos residentes han intentado remover conciencias entre la población y también ante el propio Obispado, a fin de evitar la salida de las hermanas de la Caridad de una residencia que “es una institución” en la localidad gaditana.

Nada ha podido evitar que la Fundación Gerón se haya hecho cargo de la gestión, tras una concesión del propio Obispado, que decidió el pasado año prescindir de los servicios de la decena de monjas que atendían a los ancianos junto a un amplio personal de sanitarios, asistentes sociales, psicólogos, cuidadores y limpiadoras.

Teresa, uno de los familiares de un anciano, crítica duramente la actitud del Obispado y teme que con la salida de las monjas el servicio asistencial empeore. De hecho, a las familias les atemoriza un posible recorte de personal. Hasta ahora, los ancianos contaban con una auxiliar de enfermería y una enfermera durante toda la noche, junto a cinco profesionales sanitarios que realizan servicios diarios y otros dos que cubren posibles vacantes.

Además, los ancianos reciben a diario la visita de un fisioterapeuta, cuando la Ley sólo obliga a que la atención se lleve a cabo dos veces por semana. Esta atención ahora, según los denunciantes, podría mermar.

Los familiares critican que el Obispado, propietario del inmueble, haya decidido prescindir de los servicios de la congregación religiosa, que van más allá de lo meramente asistencial, “con un trato de cariño y devoción hacia los ancianos”, que ahora “se pierde”, según uno de los familiares.

Desde ahora, es la Fundación Gerón la que se hará cargo de la gestión del centro, con un total de 72 residentes y un personal, al menos hasta el momento, de 40 personas. Gerón amplía así su colaboración con la Iglesia gaditana, que ya cedió la gestión de otras residencias de ancianos en la provincia, como la del hospital de San Juan de Dios en la capital gaditana. Además de tener pendiente los servicios de una segunda residencia, también en la ciudad de Cádiz.

Desde el Obispado, se ha hecho público un escrito en el que aseguran haber venido manteniendo contactos con las Carmelitas de la Caridad de Vedruna “para buscar una solución que garantice la viabilidad futura del centro”. Añade, además, que la cesión a Gerón de la gestión se ampara en “su solvencia y experiencia en este campo”.

Los familiares, sin embargo, aseguran que “no han existido esos contactos”, que los propios afectados “no hemos sido informados del cambio de gestión”, así como que las hermanas “no se van voluntariamente”.